Pensando en el título de la exposición vemos que el trabajo se articula en base a crear un intervalo en suspense. Si atendemos a la frase compuesta de dos sentencias contradictorias, donde la primera afirma -Algo que ver- y la segunda niega -algo que esconder-, comprendemos en parte lo que nos muestra, el eje sobre el que se asienta su método de trabajo, entre el ver y el ocultar. Pero también actúa como advertencia de la experiencia plástica en la que nos vamos a ver envueltos, sometidos a un juego de contradicciones y en la que la imagen no se va a mostrar en su totalidad. Sabemos que no va a ser fácil pese a la amabilidad y limpieza de su factura, y que hemos de estar dispuestos a invertir tiempo, voluntad e iniciativa en un acto el de mirar que nos lleve más allá de lo que se nos muestra al ver. Nos advierte también de que cualquier relación identitaria con la imagen va a resultar problemática porque ante su definición o clasificación van a aparecer otros posibles. Cuando la distancia aparece entre ambas sentencias mantiene en tensión lo que se encuentra separado, aquello que se nos da a ver y aquello que forma parte de lo escondido.

 

No solamente en esta ocasión nos sitúa ante este “entre” desubicado, en Lo necesario y lo posible (2015), o en Preferiría no hacerlo (2011), ya nos situaba con los  títulos, propios o prestados, frente a ese lugar tenso, incómodo, de la indecisión, de la ambivalencia, de la dualidad, o del retardo, entre lo que se afirma y se niega, lo que se muestra en la presencia y aquello que hace aparición desde la ausencia o negación. Es así que tenemos una entrada en la exposición que nos mantiene en alerta en un recorrido en el que iremos encontrando ejemplos, matices, puntualizaciones de lo que el título dice. Todo tratado con un temblor sensible, impoluto, donde los ruidos no existen, donde el orden y la limpieza dejan al desnudo unos contenedores llenos de sorpresas.

 

Extracto del Texto En el borde de la caja vacía para el catálogo de la exposición Algo que ver, algo que esconder, celebrada en la Fundación RAC de Pontevedra, 2017. Juan Carlos Meana, artista.

Sobre la pintura II, 2013, Pintura industrial, material de embalaje, bastidores, 3 de 200x95 cm. Fundación RAC. ©Jaime Olmedo